Por Cristo León.
Última revisión 22 de febrero de 2026.
Relatado por la Luna Cazadora de Kryle
I.
Yo fui carne antes de ser luz.
Fui rastreadora en los bosques de Kryle. Mi lobo corría delante de mí y aprendí de él el silencio. Cuando ascendí, no ascendí sola. Crucé el umbral con él y me convertí en la Luna Cazadora, la luna joven que vigila lo que late debajo.
II.
Escuchad.
En el centro de Kryle hay un laberinto. No es solo piedra. Es memoria comprimida. Cada muro es una decisión no tomada. Cada giro es un nombre que el mundo olvidó pronunciar.
En su núcleo habita Shipact-tli.
No lo llaméis bestia. No lo llaméis demonio. Es guardián.
III.
Shipact-tli es un ictosaurio terrestre cuya carne no pertenece a una sola forma. Diecisiete criaturas laten en su anatomía. Tiene mandíbulas de jaguar, espinas de mantarraya, ojos múltiples como insecto, branquias que respiran polvo, alas atrofiadas pegadas a un lomo viscoso, pezuñas hendidas, cola segmentada, lengua bífida, placas de armadillo, tentáculos residuales, colmillos de verraco, garras de ave, escamas de serpiente, cuernos fracturados, piel ulcerada, membranas traslúcidas y un corazón que no bombea sangre sino una sustancia espesa como el chapopote.
Su cuerpo supura pus. Exhala hedores antiguos. Allí donde repta, la magia se marchita.
No la devora. La nulifica.
Los hechizos pronunciados ante él se disuelven como aliento en la noche. Los nombres verdaderos pierden filo. Los conjuros olvidan su sintaxis. Shipact-tli no combate la magia. La reduce a silencio.
IV.
Más allá de la Tierra Seca. Más allá de la Tierra Fría de Kadath. Más allá de los restos destrozados de la ruinosa Carcosa. Tras la guardia de Shipact-tli se encuentra el cubo.
El cubo está encadenado trece veces. Las cadenas no lo castigan. Lo contienen. Dentro reposa un engranaje.
Yo lo escuché.
Cuando aún era carne descendí con mi lobo. Shipact-tli nos olfateó. La magia de mi arco se extinguió en su presencia, pero mi voluntad no. Hallamos un sarcófago de cuarzo en una cámara donde el hedor no penetraba. Me acosté dentro. El cuarzo amplifica lo que el mundo calla.
Allí oí el mito.
El engranaje no nació en el cubo. Fue traído desde fuera. Era un fragmento perfecto de orden. Al insertarse en el mecanismo sellado, introdujo fricción. El cubo, que era equilibrio cerrado, comenzó a vibrar.
No fue el caos quien entró.
Fue el exceso de orden.
Por eso Shipact-tli existe. Su corrupción no es maldad. Es contrapeso. Al nulificar la magia impide que otro orden externo vuelva a forzar el mecanismo. Es la infección necesaria que protege el centro.
v.
Por eso estamos conectados.
Cada vida en Kryle vibra con esa fricción. Cada intento de imponer forma absoluta despierta el hedor del guardián. Cada hechizo arrogante siente su aliento.
Escuchad esto también.
Cuando las dos lunas llenan el cielo al mismo tiempo, cuando mi rostro y el de mi hermana están completos, un infante menor de siete meses recibe este sueño. No entiende el laberinto. No entiende a Shipact-tli. Solo percibe la vibración del cubo y el olor lejano de algo que custodia.
El sueño queda guardado en su carne.
Al crecer, muchos lo olvidan. Algunos lo recuerdan como miedo a la oscuridad. Pocos lo reconocen como llamado.Si un día sientes que la magia falla ante ti y el mundo huele a tierra abierta, no es castigo. Es advertencia. Es el engranaje recordándote que el orden absoluto rompe lo que pretende salvar.Yo vigilo desde el cielo.
Shipact-tli repta bajo la tierra.
El cubo vibra.
Y los niños sueñan.
